06-07-2014 Entrenamiento running

¿Hasta qué edad podemos mejorar nuestros tiempos corriendo?

¿Hasta qué edad podemos mejorar nuestros tiempos corriendo?
Imanol Loizaga
Por Imanol Loizaga
Runneante senior

H.R. era bastante aficionado al deporte en sus años de estudiante: baloncesto en el equipo del colegio, partidos de fútbol con los amigos, tranquilos circuitos de montaña con la bicicleta, la clásica época en la que casi no salía del gimnasio, correr de vez en cuando,… Todo ello lo fue dejando paulatinamente debido al trabajo, los compromisos familiares y una cierta desgana que no recuerda muy bien de dónde provenía.

Hasta que un día descubre en el espejo una incipiente (o ya prominente) barriga que no había lucido nunca, ni ganas. Además le cuesta subir las escaleras de 2 en 2 como ha hecho siempre e incluso seguir el ritmo de los juegos de sus hijos por el parque ¡¡ufff, parecen que les han dado cuerda!!

Esto se acabó, se conjura: desde mañana a hacer footing (running le ha señalado un compañero de trabajo que se dice ahora); con 3 días a la semana suficiente y como mucho 40 minutos, con lo aburrido que es correr. Se pone unas zapatillas de tenis, sus viejos pantalones de baloncesto, "que más cómodos no hay", y una camiseta de algodón para empapar bien de sudor.

El caso es que H.R., como tantos otros, se engancha, cada vez corre más tiempo y más días, ya ha perdido esos kilos que le sobraban y algunos más (demasiados según su pareja), se ha comprado unas buenas zapatillas y ropa técnica, se apunta a una carrera, a otra, una media maratón que afronta con mucho respeto porque ya le parece mucha distancia... y finalmente maratón, por supuesto.

Hace ya tiempo que no corre para adelgazar, ahora corre porque le gusta, porque le hace feliz, eso es lo que le mueve, pero también quiere mejorar sus marcas, ¿por qué no? Compite contra sí mismo: desde la carrera del barrio hasta la maratón de Berlín en la que por fin ha conseguido dorsal.

Ahora bien, como es lógico, aunque mejora día a día sabe que esa progresión no será indefinida, habrá un momento en que habrá alcanzado su límite, su techo. 

¿Y cuándo se produce éste?

Los grandes atletas mundiales de asfalto, han seguido, en muchos casos, una trayectoria similar entre ellos: tras machacar la pista y lograr grandes marcas incluso en mediofondo, con el transcurso de los años (rodando la treintena habitualmente) han ido pasándose a pruebas más largas, sin olvidarse de las distancias agónicas ni el cross, pero sacando el mayor provecho en la maratón.

Sin ir más lejos, Haile Gebrselassie consiguió su segundo record del mundo de maratón a los 35 años con 2h 03m 59sg habiendo logrado realizar, entre otras gestas, correr los 1.500 metros en pista cubierta a los 25 años en unos increíbles 3m 31sg 76, la segunda mejor marca indoor de todos los tiempos.

Hay excepciones, claro está, algunas tan llamativas como la del etíope Tsegaye Mekonnen que consiguió ganar en Dubai con 2h04m32sg en su debut en maratón a la edad de ¡18 años! y sin ostentar espectaculares marcas en distancias cortas con anterioridad. 

Por cierto, ¿cómo va a ser la vida atlética de un fenómeno tan precoz como él? ¿Tendrá la progresión que cabría pronosticar en función de la edad y su marca?

La mejor edad para batir marcas

mejor edad para correr

La capacidad de consumo máximo de oxígeno en todos los corredores alcanza normalmente su tope entre los 30 y 35 años siendo ésta clave en el rendimiento en largas distancias junto a la proporción de fibras musculares de contracción lenta (tipo I) respecto a las de contracción rápida (tipo II) y junto a otros factores, algunos más o menos sujetos a debate como la famosa genética de los keniatas, por lo que a partir de estas edades es muy difícil seguir arañando segundos al cronómetro en el mundo profesional.

Pero dejando a un lado a los que vuelan bajo, volviendo a nosotros los mortales y hablando claro, con los años llega un momento que por mucho que apretemos los dientes y lo intentemos con todas nuestras fuerzas, que nos cuidemos con la alimentación, el descanso y demás componentes que integran el entrenamiento, no conseguimos sacar los mismos ritmos que tiempo atrás dominábamos. Lo notamos principalmente en las carreras cortas y entrenamientos de series: hemos perdido esa chispa, esos segundos por kilómetro y no hay manera de volver a ellos.

No hay una edad concreta en la que todos superamos este punto de inflexión en nuestro rendimiento, es más, al igual que las grandes figuras internacionales, habrá varios; primeramente damos lo mejor de nosotros en distancias cortas, pero todavía estaremos en condiciones de mejorar nuestras marcas en otras, como maratón, hasta que finalmente tengamos que conformarnos con pelear para perder lo menos posible y cuanto más lentamente mejor.

En cuanto a los atletas populares que se han enganchado a este mundo cumplidos ya los 35 ó 40 años, sus mejores marcas, en cambio, puede llegar en algunos casos incluso rondando la cincuentena ya que todos necesitamos un tiempo desde el comienzo de nuestra vida atlética (expertos hablan de unos 7 años) para desarrollar mediante el entrenamiento nuestra máxima capacidad aeróbica, base primordial de la preparación.

La experiencia es un grado

Y por otro lado, esos años de kilómetros y kilómetros, esa experiencia y conocimiento de uno mismo resultado de entrenamientos y carreras, de semanas de sudor y domingos de dorsal, de nervios en el calentamiento, de alegrías y decepciones,... todo ello juega a favor del rendimiento que con el transcurso de los años conseguimos sacar en las competiciones respecto a la preparación que hemos podido completar: a muchos nos ha pasado mantenernos cerca de nuestras marcas, especialmente en largas distancias, no pudiendo llegar a los mismos ritmos que unos pocos años antes, pero sacando auténtico petróleo nuestro organismo de cada uno de los entrenamientos y consiguiendo el mejor de los resultados el día D.

Ahora bien, da lo mismo que seamos de los que nos empeñamos año tras año en seguir peleando contra el cronómetro o que seamos de los que tenemos otros objetivos menos competitivos, porque lo que no podremos dominar nunca, por muchos años que llevemos quemando zapatilla y por muchas veces que hayamos oído el resonar del pistoletazo de salida, son esos nervios que preceden a cualquier carrera y se apoderan de nosotros como el primer día.

¡Y que no nos abandonen nunca!

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Imanol Loizaga

Imanol Loizaga

Runneante senior

Campeón de España de Maratón Veteranos. Sígueme @ImanloLoizaga