16-09-2014 Nutrición

Dieta disociada: Menú poco saludable, te contamos las razones

Dieta disociada: Menú poco saludable, te contamos las razones
RUNNEA
Por RUNNEA
Redacción RUNNEA Team

La dieta disociada lleva más de 100 años en el mercado y aparecen de forma cíclica e inundan Internet, casi siempre con la propuesta de que compremos los libros y caros e inútiles complementos dietéticos. 

Quienes las defienden crean sus propias teorías basadas en un particular funcionamiento del organismo, en especial del aparato digestivo y endocrino. 

Las dietas disociadas son dietas indicadas para adelgazar rápido que se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos ni por las calorías que aportan, sino al consumirse según determinadas combinaciones. 

Aluden a que se puede comer "casi" de todos los alimentos, pero no mezclados en una misma comida. No limitan la ingestión de alimentos energéticos sino que pretenden impedir su aprovechamiento como fuente de energía con la disociación. 

Dieta disociada bien explicada

Separar macronutrientes o grupos de alimentos hará que nuestro metabolismo altere su funcionamiento para que pasemos a quemar más calorías de las que ingerimos. 

Las dietas disociadas proponen separar en los menús los alimentos en función de si tienen proteínas, carbohidratos o grasas, o nos tratan de convencer para que no combinemos en el plato diferentes grupos de alimentos (sea cual sea su composición). Ejemplo de dietas disociativas: dieta de Hay o Disociada, Régimen de Shelton, dieta Hollywood, dieta de Montignac, el régimen de Antoine, Antidieta o la de "Beverly Hills", etc. 

 El argumento es sencillo, aunque su implementación podríamos de calificarla de utópica e imposible en la práctica. 

No hay alimentos puros en un nutriente que sólo contengan hidratos de carbono o sólo tengan proteínas o grasas. Los alimentos son el resultado de una combinación de diversos nutrientes en distintas proporciones, lo que pone en evidencia el punto de partida de estas dietas disociadas. 

Las dietas disociadas carecen de fundamento y son muy difíciles de poner en práctica sin alejarse de una alimentación sana y equilibrada, además los resultados obtenidos en la pérdida de peso sólo obedecen a un menor consumo de energía. Para seguir esta clase de dietas es preciso conocer la composición nutricional de los alimentos, saber si un alimento tiene más proteínas que grasas o si presenta un mayor contenido en carbohidratos que en proteínas.

¿Por qué la dieta disociada es inútil?

Tras el inútil esfuerzo de conocer la composición de todos los alimentos que tomamos, deberíamos planificar nuestros menús; un auténtico juego de malabares (muy pocos alimentos están compuestos de forma exclusiva por un macronutriente), que nos alejará de los consejos que fundamentan una dieta sana y que nos hará desaprender los hábitos dietéticos saludables que tanto cuesta asimilar.   

Riesgos de las dietas disociadas

 Estas dietas se traducen en consumir más proteínas y grasas de lo aconsejado, o en ingerir poca energía. No olvidemos que una mala alimentación se esconde detrás de numerosas enfermedades crónicas. Muchas de estas dietas prohíben la fruta después de las comidas, lo que suele reducir la ya de por sí baja ingesta de fruta, protectora de nuestra salud, lo que no es un acierto dietético.  Todo ello puede hacer que a largo plazo se resienta el estatus nutricional. La Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) detalla que estas dietas pueden generar una larga lista de efectos adversos, tales como alteraciones gastrointestinales (estreñimiento, por falta de fibra dietética), malestar general, mareos, intolerancia al frío, sequedad de la piel, fragilidad de las uñas, pérdida de cabellos, mal aliento, descalcificación, daños renales, contracturas musculares, amenorrea (en mujeres), insomnio, ansiedad o elevaciones en los niveles de colesterol, triglicéridos o ácido úrico. 

¿Funciona la dieta disociada con la ayuda de un nutricionista o dietista?

Si la dieta disociada cumple con los requerimientos de dieta equilibrada -y para conocer estos datos se requiere el asesoramiento de un dietista-nutricionista-, también puede ser equilibrada, aunque la distribución de nutrientes a lo largo del día sea diferente a lo convencional. 

En un principio, disociar la dieta a grosso modo, es decir, a no mezclar alimentos en los que predominen hidratos de carbono con alimentos en ricos en proteínas, y realizar 5-6 comidas al día, incluyendo todo tipo de alimentos saludables, aunque no sea conjuntamente, no tiene por qué ocasionar mayores problemas de salud. 

De esta forma se come de todo a lo largo del día y no se corre el riesgo de padecer deficiencias nutricionales. No obstante, si sabemos que una dieta equilibrada convencional, caracterizada por una distribución tradicional de los alimentos, es efectiva tanto para garantizar la pérdida de peso como para conseguir un buen estado de salud y bienestar, ¿por qué recurrir entonces a una dieta disociada con las complicaciones que ello conlleva? En cuestión de cambio de dieta, hay que ponerse en manos de expertos en el tema, los dietistas-nutricionistas que, tras un exhaustivo análisis de nuestros hábitos alimentarios, de salud y de estilo de vida, nos plantearán el modelo dietético más adecuado para nuestra situación particular.

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